Desde hace unos años me parece que aumentó el diagnósticos de niños con TDA (Trastorno por déficit de
atención). Desde los profesores hasta el orientador/a
podemos realizar una observación directa del niño y analizar
múltiples síntomas, sin embargo, estos síntomas últimamente siempre son
interpretados de la misma manera por los profesionales a los que se les
deriva.
Hubo un tiempo, cuando yo comenzaba mi vida profesional como maestre, que ocurria lo mismo con el diagnóstico de dislexia. Por
este motivo, muy relacionado con el eterno debate de si se debe o no
etiquetar a los niños, considero necesario el huir de modas. Y, ya que
yo sí creo en un diagnóstico como punto de partida para objetivar sus
necesidades y comenzar un trabajo para el desarrollo de esas áreas
deficitarias, hagámoslo bien.
Es cierto que alguna sintomatología,
como trastornos del espectro autista como el Asperger, Síndrome del
Hemisferio Derecho (o del Aprendizaje no verbal), Trastornos del
Aprendizaje, problemas viso-perceptivos, o incluso unas altas
capacidades con falta de motivación hacia el aprendizaje , pueden cursar
en el día a día del niño como un problema atencional. Si bien, no todos
los niños que no saben atender padecen un TDA, de hecho, muchos ni
siquiera tienen un trastorno sino una falta de hábito hacia la
concentración en el aula.
La psicología, psiquiatría o
neurología no es rígida ya que ante una sociedad cambiante aparecen
nuevas necesidades y con ellos nuevos trastornos, pero el diagnóstico es
algo muy serio que puede llevar a un tratamiento erróneo y con ello a
un enlentecimiento del desarrollo del niño.
Por este motivo, aunque los médicos
son médicos, también son humanos y erran por lo que mi consejo es
primero acudir siempre a un profesionar especialista en infantil, y segundo siempre pedir una segunda opinión que realmente
os convenza, en la que veáis reflejado a vuestro hijo más allá de una
capacidad atencional (ya que el TDA es mucho más que eso).
El niño con TDA existe y por suerte
cada vez se le diagnostica más temprano por lo que su evolución tiene un
pronóstico más positivo con unas pautas adecuadas hacia el cole, la
familia y su entorno. Lo único que conseguimos con que todo sea TDA es
infravalorar este trastorno tan complejo.
