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mércores, 7 de novembro de 2012

TDAH

Desde hace unos años me parece que aumentó el diagnósticos de niños con TDA (Trastorno por déficit de atención). Desde los profesores hasta el orientador/a podemos realizar una observación directa del niño y analizar múltiples síntomas, sin embargo, estos síntomas últimamente siempre son interpretados de la misma manera por los profesionales a los que se les deriva.
Hubo un tiempo, cuando yo comenzaba mi vida profesional como maestre, que ocurria lo mismo con el diagnóstico de dislexia. Por este motivo, muy relacionado con el eterno debate de si se debe o no etiquetar a los niños, considero necesario el huir de modas. Y, ya que yo sí creo en un diagnóstico como punto de partida para objetivar sus  necesidades y comenzar un trabajo para el desarrollo de esas áreas deficitarias,  hagámoslo bien.
Es cierto que alguna sintomatología, como trastornos del espectro autista como el Asperger, Síndrome del Hemisferio Derecho (o del Aprendizaje no verbal), Trastornos del Aprendizaje, problemas viso-perceptivos, o incluso unas altas capacidades con falta de motivación hacia el aprendizaje , pueden cursar en el día a día del niño como un problema atencional. Si bien, no todos los niños que no saben atender padecen un TDA, de hecho, muchos ni siquiera tienen un trastorno sino una falta de hábito hacia la concentración en el aula.
La psicología, psiquiatría o neurología no es rígida ya que ante una sociedad cambiante aparecen nuevas necesidades y con ellos nuevos trastornos, pero el diagnóstico es algo muy serio que puede llevar a un tratamiento erróneo y con ello a un enlentecimiento del desarrollo del niño.
Por este motivo, aunque los médicos son médicos, también son humanos y erran por lo que mi consejo es primero acudir siempre a un profesionar especialista en infantil, y segundo siempre pedir una segunda opinión que realmente os convenza,  en la que veáis reflejado a vuestro hijo más allá de una capacidad atencional (ya que el TDA es mucho más que eso).
El niño con TDA existe y por suerte cada vez se le diagnostica más temprano por lo que su evolución tiene un pronóstico más positivo con unas pautas adecuadas hacia el cole, la familia y su entorno. Lo único que conseguimos con que todo sea TDA es infravalorar este trastorno tan complejo.